lunes, 6 de noviembre de 2017

2 A.M.

Sentado en la ventana, admiraba asombrado esa hermosa noche. Tan tranquila que solamente se escuchaba el viento y el canto de los grillos.
La luna era hermosa y estaba casi llena, e irradiaba una increíble luz. Intentó tomar una foto con su celular, pero el aparato era incapaz de captar el espectáculo lumínico de la naturaleza nocturna en todo su esplendor.
Un mosquito zumbaba en su oreja, otorgándole una paz opuesta a lo que buscaba el pequeño insecto.

Intentaba pensar en algo distinto, pero el momento era hipnotizante. Tanto así que el tiempo se pasó volando, al punto de que había estado más de media hora observando, quedando completamente atónito ante esa estupefaciente escena que antes no había podido apreciar debido al veloz ritmo de vida que le obligaba a tener la vida de ciudad, haciéndole casi imposible tomarse un poco de tiempo para observar esas asombrosas cosas que la naturaleza le ofrecía, y que tan cotidianas eran para ésta.
Respiró aire fresco, dejó que el viento soplara sobre su cara, haciendo volar el pelo que tanto se había dejado crecer, y se lanzó directamente a su cama.
Decidió hacer eso más seguido. No todos los días, pues se volvería aburrido y parte de la rutina, pero sí como algo para romperla y liberar su mente por un momento, flotando en el mundo que yacía dentro de él.

Valiente

Si no es fácil decir "adiós"... Menos aún lo es decir "hola" otra vez. Pero... ¿Qué sentido tiene esconderse para siempr...